
En la actualidad el uso del fuego es casi un acto insólito. Encender una chimenea evoca usos y costumbres de un pasado que se reviven con romanticismo. Pero en la fiesta, el fuego es un elemento vivo, cercano. El fuego de las hogueras continúa ejerciendo de elemento aglutinador de la comunidad. A su alrededor se congrega el pueblo entero para compartir un pedazo de coca, una trozo de longaniza o un vaso de vino. Quizás la noche de San Juan es la fecha donde la tradición de encender hogueras esta mas extendida pero no es la única ni mucho menos. Este articulo pretende dar una pincelada superficial y aproximarse al rico e interesante panorama ígneo catalán.
Una celebración navideña singular, la Fia Faia, se lleva a cabo en los municipios del Alt Berguedà de Sant Julià de Cerdanyola i Bagà el 24 de Diciembre al anochecer. En ambos se construyen previamente unas antorchas de vegetales trenzados que pueden llegar a cuatro metros de alto. Estas faias se encienden y los niños las brandan de un lado a otro de la plaza hasta que ya no se pueden sostener pasando a formar parte, junto a otras faias, de una sola hoguera. La Fia Faia es una celebración ancestral del solsticio de invierno.
El día de San Antonio, el 17 de Enero, actualmente y de manera generalizada encuentra, en Catalunya, su expresión festiva con los tres tombs, pero en las zonas más meridionales, como en Ascó, Tivenys, o Gandesa entre otros, el fuego en forma de hogueras es el protagonista, así como también lo es en Baleares en Sa Pobla con los foguerons. En el caso que nos acercásemos a la cercana comarca de los Ports de Morella en Castellón o al Matarranya turolense la celebración de las Santantonadas nos sorprenderían con la cremà de las barracas.
La noche de San Juan, el 23 de Junio, en determinados lugares del Pirineo se celebran las fallas (falla equivale a antorcha). Las fallas son diferentes dependiendo de la zona. En Isil, en el Pallars Sobirà, son troncos de una pieza donde previamente se ha practicado una incisión y se han clavado unas cuñas permitiendo su secado facilitando así su posterior encendido. En la comarca de la Alta Ribagorza un tronco acoge en su parte superior una serie de pedazos de tronco amarrados. El ritual es en esencia similar, los fallaires descienden de una cima próxima con las fallas al hombro para, posteriormente, convertirlas en una sola hoguera en la plaza del pueblo y celebrar, todos juntos, la llegada del verano. En el caso de los pueblos de la Alta Ribagorza las fallas se corren, según el argot de la zona, desde a mediados de Junio empezando en Durro y acabando el tercer sábado de Julio en Taúll.
Es relevante la presencia del elemento fuego en la fiesta catalana. A parte de las hogueras podríamos mencionar, también, los correfocs de infinidad de poblaciones con sus demonios y animales fantásticos de diversa índole.
Amadeu Carbó i Martorell

